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LAS DIOSAS DEL AGUA



La fase del agua se empieza a hacer presente en la rueda del año y en el solsticio de verano celebramos Litha, el fluir de las aguas, el fluir de las emociones y las sensaciones.


Con la llegada de esta fase tan fluctuante también se hacen presentes las Diosas que nos ayudan a pasar, equilibrar o seguir disfrutando del agua, depende de cuál sea nuestra experiencia y en casi todas las tradiciones o panteones espirituales que existen en nuestro planeta hay Diosas del agua que nos enseñan a pasar por este tránsito y nos arraigan para que nuestro camino en la rueda del año siga y lo terminemos con honores; ya falta poco para terminar el año brujil.



Litha es una fase muy hermosa ya que aprendemos a sentir, esto de sentir es difícil de explicar porque para algunos es normal y cómodo y para otros es extraño e incómodo. Esto tiene que ver con nuestra personalidad y experiencia de vida, pero sobre todo con nuestra gran capacidad de negarnos la oportunidad de sentir para seguir adelante.


Las aguas de los posos sagrados siempre han estado presentes en la tierra, el agua nos limpia y nos purifica, pero también nos enseña que en la oscuridad se esconden los monstruos más terribles y que cuando salen nos asustan porque nos enseñan que existen y nos hacen sentir para qué existen.


Desde nuestros ancestros existe la creencia de que las aguas que salen de la tierra tienen diferentes tipos de propiedades mágicas. Desde el período neolítico se han construido posos de piedra y estanques alrededor de estos manantiales sagrados para honrar a la Dama de las aguas, estos estaban diseñados para entrar en ellos, en la vasija sagrada de las aguas sanadoras que provenían del vientre mismo de la madre, esos posos sagrados eran atendidos por sacerdotisas y sacerdotes dedicados a la Diosa de las aguas, también por sanadores y poetas; cuando la religión cristiana se hizo presente se conservaron estos posos sagrados solo que a algunos les cambiaron el nombre de la Diosa por el nombre de una santa o santo.


El origen de la Dama del agua es muy antiguo y hasta nuestros días podemos sentir esa conexión con la divinidad que emerge de la tierra en forma líquida y que está presente en cada gota de agua con la que tenemos contacto.


Hace muchos años empecé a tener contacto con la Diosa en sus diferentes formas y con sus diferentes nombres y energías, las primeras que me llamaron fueron las Diosas Oscuras, es decir Diosas muy ancestrales que dieron vida a la vida misma, -ese es el concepto de oscuridad para la tradición de la Diosa- en mi camino por ese descubrimiento encontré Diosas de diferentes tradiciones, algunas no me llamaban, pero me fui dando cuenta de que había otras que en teoría no tenían nada que ver con la oscuridad y su llamado me era muy fuerte y un día descubrí que todas esas eran Diosas de las aguas ¿pero, por qué me estaba llamando las Diosas de las aguas?




Empecé a estudiar a muchas y descubriéndolas me descubrí en ellas, me reflejé en lo más profundo de sus aguas y entendí el significado de la oscuridad en la claridad y el reflejo de la luz misma.


El agua es un gran catalizador en los seres humanos, nos limpia, nos hidrata, nos sacia y sobre todo nos enseña la conexión que tenemos con nuestros fluidos y en la magia no hay herramienta más poderosa que nuestros propios fluidos.


Ver la gran fuerza del agua en nosotros es ver nuestra propia voluntad generada por emociones guiadas, firmes y bien dirigidas, trabajar con nuestro elemento agua puede ser difícil porque siempre nos va a mover desde lo más profundo, pero siempre que estemos conectados a la Diosa de las aguas ese movimiento puede ser mucho más comprensible y sanador.

Una de las Diosas que me enseñaron a ejercer mi voluntad en estos momentos tan inestables emocionales es La Dama del Lago. Esta dama del lago está presente en varias regiones del mundo, la conocemos con diferentes nombres y la han representado de muchas maneras; yo he conocido varias, pero todas ellas me han regresado a La Dama del lago, la que se sitúa en la isla y emana con el deshielo de la vida misma.


He sido guiada por Cerridwen, la madre oscura guardiana del caldero de la transformación, la que nos regala el poder de entrar a las aguas de la iniciación en los caminos de la vida y muerte.



He recibido mensajes de Morgana desde su emanación misma de Morgen, hasta la bruja de las leyendas artúricas que nos enseña el origen de la sabiduría ancestral, de la hechicería y la materialización en la tierra, la que nos guía a platicar con los animales y convertirnos en ellos.

He descubierto a Nimuë la que sostiene el linaje y nos enseña a partir las nieblas para entrar en la isla de cristal, a donde nos vamos a formar en la magia y los misterios de las estrellas.



Me he identificado mucho con Argante la sanadora de las heridas que se encuentran en las profundidades más lejanas, a las que las corrientes mueven menos pero cuando salen se convierten en remolinos intensos.


Me he subido en la barca de Prydwen que me ha llevado a descubrir pasajes llenos de seres elementales, que provienen de la creación misma en el lago Bala.


Pero todas ellas emergen y regresan a un punto en el que surge la Dama del lago y al trabajar con cada una me regreso a la emanación del nombre, a la Dama del lago que me sostiene al origen del amor incondicional, al amor verdadero, porque no puede haber culpa en el otro mundo, en la profundidad de nuestra existencia, en la oscuridad, solo amor; al entrar en ella vemos la profundidad que nos muestra nuestras caras, nuestros amantes que no pueden existir con pena ni dolor, en la profundidad somos auténticos y ella nos regala el valor en esa autenticidad, ella, la que nos sostiene y nos da el poder de la integridad, el reconocimiento de nuestro más profundo ser; en sus aguas no hay nada que ocultar, somos transparentes, lloramos y reímos, enloquecemos y nos centramos, nos vemos tal cual somos, en su espejo no hay mentiras, no hay personalidades, en sus aguas somos lo que somos de origen y sin temor nos convertimos en su reflejo, en su serenidad, en su amor incondicional.

La dama del lago es la Diosa que nos da la espada más poderosa que existe y siempre nos va a estar esperando para cuando queramos sumergirnos en sus aguas, solo hay que llamar a la barca y no esperar nada, dejarnos fluir en esa profundidad, en esa libertad, en su amor incondicional.


Lady of the lake of mist, send your barge for me.



Como era en tiempos ancestrales es ahora y así será.

EreshkigalEren


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